Críticas (2012)

Almudena Lobón presentó en Baluarte la XXX edición de su Festival de Danza. Para celebrar esta especial ocasión, dos bailarines de prestigio internacional, Yuka Iseda y Jesús Pastor, encabezarán el reparto de "La Bella durmiente del bosque".

por TEOBALDOS

PAS DE DEUX
Demostraciones de danza clásica y moderna con coreografías de Lobón, Marta Sáinz, Rachel Douglass y Manuel Cancela. Obra: La Bella durmiente del bosque: ballet en tres actos con música de Tchaikovsky y coreografía de Almudena Lobón, según Marius Petipa (con una corta variación sobre música de Meyerbeer). Con Yuka Iseda como Aurora; Jesús Pastor como Desiré; y Marta Aizpún como Hada Lila, al frente de un extenso reparto. Dirección: Almudena Lobón. Ayudante de dirección: Marta Sáinz. Escenografía, atrezzo y producción: Duilio Abbondi. Lugar y fecha: Sala principal del Baluarte. 23 de junio de 2012. Lleno el patio de butacas.

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Cartel de la Gala 2012

EN el treinta aniversario de su escuela profesional de danza, Almudena Lobón ha querido obsequiarnos, en sus ya sorprendentes y extraordinarios montajes de los grandes clásicos del ballet, con la inclusión de dos estrellas invitadas del primer nivel de la danza: la japonesa Yuka Iseda y el madrileño Jesús Pastor. Ambos firmaron, por separado, soberbias actuaciones; y un paso a dos (pas de deux), que nos permite jugar con la palabra francesa, y que fue, realmente, un paso de dioses. Yuka Iseda, con un dominio técnico apabullante, pudo desarrollar un baile vivo, con un arriesgado y veloz tempo en algunos tramos, y una sensación de ingravidez y volatilidad de impactante belleza. Da la sensación de que su estado natural sobre el suelo, son las puntas, con extraordinarios alardes, como bailar toda el aria del violín solo en esa posición. Escalofriantes los plantes sobre una punta, con verticales de plomada, y desplazamientos que medían el escenario casi sin tocarlo. Por su parte Jesús Pastor, demostró fortaleza y elegancia, en su más corta intervención, y fue un excelente partenaire no solo para la protagonista -Aurora-, sino también para el Hada Lila, a la que se adaptó perfectamente.

Pero con ser importante, y de agradecer, esta inclusión de estrellas, lo verdaderamente asombroso de esta gala es la constatación de que las estrellas han tenido perfecto acomodo en ese firmamento heterogéneo en edades y niveles, pero perfectamente organizado, que es la escuela. Fue francamente emocionante el entendimiento y la tensión logrados por los tres bailarines -David Mejías, Marcelo Martínez, Iñaki Urrutia- con la protagonista en el paso del plante sobre la punta. Los tres, con gran profesionalidad y asumiendo el evidente riesgo, se fueron pasando esa joya de la danza de mano en mano, con seguridad, delicadeza y mirando de tú a tú a la bailarina en lo que fue, sin duda, uno de los momento álgidos de la velada. Pero no solo eso, sino que cuando entra todo el cuerpo de baile la escena se completa, fluye, y sigue la narración en el mismo plano. Eso es lo importante.

Marta Aizpún compone una Hada Lila de gran empaque, y se luce en su partenaire estrella. Marcelo Martínez vuelve a demostrar su extraordinaria forma y poderío en todas sus intervenciones, con dos momentos estelares: su variación a solo con unos giros y saltos espectaculares; y con un paso a dos con Karla Maldonado, delicioso. Este paso a dos fue otra de las cimas -hubo muchas- de la gala: pocas veces se da tanta consonancia y complementaridad entre fortaleza y delicadeza; tal trasvase de cualidades para redondear una actuación que fue muy aplaudida. Magníficas las demisolistas y los diversos grupos que intervienen redondeando la escena; desde la rotunda presencia y actuación de los tres príncipes, hasta las evoluciones de princesas, séquitos de Carabosse -impecable Cancela-, tejedoras, elfos, duendes, ninfas, gatos…

Aunque se repetía la luminosa y limpia producción del año pasado, como no podía ser menos, hubo novedades. La más llamativa e importante, la inclusión de la ensoñación del miriñaque: una variación apabullante por el trabajo requerido al intervenir alumnos de muy corta edad, y por su espectacularidad -juegos de tramoya incluidos-.

Y hubo, también, detalles entrañables en esta gala de aniversario, como la intervención del coreógrafo Antonio Calero en el papel de rey, o el guiño del estilo Aldanza -la compañía de Almudena- en una preciosa intervención con paraguas. E, incluso, algún detalle feo, como la falta de asistencia de algún miembro de los estamentos oficiales de Cultura, a pesar de haber sido invitados. Pero lo importante es la ingente labor a favor de la danza de esta escuela profesional que siempre ha apostado por la excelencia. Como ocurre en algunos coros y escolanías, a los niños y jóvenes cuanto más se les exige, más dan. Termino con una cita de la gran Isadora Duncan-versus Amudena Lobón: “No hay mejor manera de llevar la alegría a los corazones de los niños que enseñarles a bailar”.

SÁBADO 23 de Junio 2012 la Sala Principal de Baluarte, Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra, acogió la 30ª edición de la Gala de Danza de la Escuela Profesional de Danza Almudena Lobón.

Almudena Lobón presentò “La bella durmiente del bosque”, el célebre ballet de Piotr Ilich Tchaikovsky, en una puesta en escena estrenada por la maestra en 2011.
Yuka Iseda y Jesús Pastor dieron vida a los personajes de Aurora y Desirè. Estos dos magníficos bailarines, etoiles de renombre en el mundo de la danza profesional, encabezaron un reparto de ciento veinte bailarines, entre niños y jóvenes navarros, todos ellos alumnos de la escuela de Almudena Lobón.
Antonio Calero, ex bailarín de la C.N.D. y coreógrafo de Aldanza, -la compañía dirigida por Almudena-, encarnó al rey, padre de Aurora, mientras los componentes de Aldanza completaron el reparto: Marta Sainz, Marta Guardado, Teresa Torres, Iñaki Urrutia, Marcelo Martínez, Manuel Cancela y David Mejías.
Este importante elenco, interpretó uno de los ballets más clásicos en una ambientación actualizada y estilísticamente novedosa.

Un momento importante en la actividad pedagógica de la Escuela Profesional de Danza Almudena Lobón es el espectáculo que cierra el curso académico del centro.
Almudena realiza algo único en el panorama de la danza en España: llevar a escena un ballet completo del Gran Repertorio Clásico con alumnos de escuela.
La maestra considera importante mantener viva la herencia de los grandes ballets para darlos a conocer a los jóvenes alumnos.
En este punto surge la necesidad de actualizar los cánones que definen el repertorio clásico, para facilitar su comprensión por parte de todos.
De ahí los aspectos que caracterizan su Bella Durmiente: la puesta en escena minimalista, la actualización del guión y la elección estética indudablemente innovadora. Pero eso sí, siempre manteniéndose fiel a la interpretación dramática requerida por el mismo compositor, evitando estridencias con respecto a las puestas en escena más tradicionales.

En una época en la que se confunde innovación con aproximación, modernidad con ausencia de concreción, donde la improvisación artística esconde a veces una falta de base técnica, o cuando menos, de horas de ensayos, Almudena está convencida de que la creatividad no consiste exclusivamente en buscar “formalismos rompedores”, sino proporcionar al espectador nuevas claves de lectura.

Almudena desarrolla las capacidades que cada alumno posee construyendo un conjunto armónico y propone un gran reto a ciento veinte niños y jóvenes: fomentar en ellos el gusto por el ballet y crearles la necesidad de dedicar parte de su tiempo libre a conocer y trabajar las obras clásicas del repertorio.

Los grandes ballets forman parte de nuestra cultura, por eso cualquier esfuerzo para llevarlos a escena tiene sentido en sí mismo.
Lejos de ser una forma de espectáculo caduca, cuando se representa una Bayadère, un Lago de los Cisnes, una Cenicienta o, como en este caso, una Bella Durmiente, el ballet cobra nuevas fuerzas, se hace más vivo que nunca y vuelve, una vez más, a transportar al público hacia un mundo de magia.

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La maestra con los intérpretes del Acto III (Junio 2011)

Esta versión de la Bella Durmiente es la concreción de los dos pilares sobre los que la maestra fundamenta su trabajo desde hace ya tres décadas: el fomento del conocimiento de la danza y la labor pedagógica hacia los niños y jóvenes navarros, cuyo resultado será la formación como bailarín, en el caso de la danza profesional, o bien un importante enriquecimiento personal en el caso de la elección del ballet como actividad artística lúdico-formativa.

Tres décadas de intensa actividad realizadas en Navarra que han permitido a Almudena Lobón definir una línea pedagógica coherente y eficaz, contando actualmente con una Escuela con una metodología de trabajo propia, una compañía -Aldanza- que refleja perfectamente el enfoque de la maestra y los logros técnicos y artísticos de sus componentes -formados por ella- y sobre todo con un gran número de alumnos que, aún sin querer dedicarse profesionalmente a la danza, quieren hacerse con los secretos de esta maravillosa disciplina.

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